OLIVER TWIST (2005)


OLIVER TWIST. Dirección: Roman Polanski. Interpretación: Ben Kingsley (Fagin), Barney Clark (Oliver Twist), Jamie Foreman (Billy Sykes), Harry Eden (Artful Dodger), Leanne Rowe (Nancy), Lewis Chase (Charley Bates), Edward Hardwicke (Sr. Brownlow), Jeremy Swift (Sr. Bumble), Mark Strong (Toby Crackit), Ian McNeice (Sr. Limbkins), Jake Curran (Barney), Ophelia Lovibond (Bet), Chris Overton (Noah). Guión: Ronald Harwood; basado en la novela de Charles Dickens. Producción: Robert Benmussa, Alain Sarde y Roman Polanski. Música: Rachel Porter.Fotografía: Pawel Edelman. Montaje: Hervé de Luze. Diseño de producción: Allan Starski. Vestuario: Anna Sheppard. Países: Francia y Reino Unido. Año: 2005. Duración: 130 min. Género: Drama.
Estreno en Francia: 19 Octubre 2005.
Estreno en España: 2 Diciembre 2005.

A estas alturas es baldío reconocer el gran talento de Roman Polanski como directo, incluso en películas que parecen de encargo como la presente. Al igual que Oliver Twist, el popular huérfano creado por Charles Dickens, Polanski tuvo una infancia muy difícil. Nació en París de padre judío y madre católica, al empezar la Segunda Guerra Mundial huyeron a Polonia en donde no tardaron de darse cuenta de su error. Su madre falleció en un campo de exterminio, su padre estuvo dos años prisionero. El propio Polanski llevó una vida errante sin domicilio, vagando por el país hasta acabada la guerra cuando la llegada del comunismo le provocaron más problemas. Si los nazis les persiguieron por ser judíos, los comunistas les pidieron cuentas por ser de origen acaudalado.
Su biografía es más rica en incidentes que cualquiera de sus guiones para la gran pantalla. Oliver Twist en cierto modo le recuerda su difícil y complicada infancia de casa en acogida en casa de acogida con su madre muerta en los campos de exterminio y su padre preso en Auschwitz.
En cuanto a la película, con ese Londres dickesiano reconstruido en la República Checa fue en su día la producción europea más costosa, pero fracasó comercialmente en Asia y los Estados Unidos en donde producciones de este tipo no tienen cabida. Aunque también es cierto que parte del fracaso comercial es debido a la frialdad con que Polanski aborda la popular novela de Dickens.
Resulta paradójico que un cineasta de origen judío aborde una narración de un escritor que tenía pésimo concepto de su raza o religión como fue Charles Dickens, por eso el personaje de Fagin, un bribón sin escrúpulos, está incluso suavizado.
La mirada de Polanski al mundo dickesiano es muy fría, lejos del maniqueismo de David Lean. Pero sobresale la corrección del estilo narrativo de Polanski, su pulcritud y su buen gusto en la recreación de unos ambientes sórdidos (barrio bajos) o caricaturescos como ese tribunal de pacotilla o ese orfanato llevado por “almas caritativas” anglicanas que se distinguen por su hipocresía que matan de hambre y trabajo a los huérfanos mientras aparecen orondos en unos banquetazos pantagruélicos.
En las secuencias del orfanato y el tribunal es donde el talento del gran cineasta brilla más por la visión caricaturesca de la sociedad reflejada, mientras que en el grueso del relato con la banda de cacos infantiles se le ve más difuminado e inexpresivo.

Salvador Sáinz